jueves, 31 de marzo de 2011

Capítulo 13

Luque (vaya hombre, nº 13, seguro que significa mal agüero)

Hola a todos!! Lo cierto es que tal vez no me esperabais a mí, sino a Baro, Javi o Silvia, pero lo cierto es que me apetecía escribir y contaros algo sobre mi vida.

Mi vida, como habréis podido observar, no es, ni ha sido, nada fácil.

Nací en el seno de una familia cuyos padres estaban todo el rato muriendo, haciendo tratos con el demonio, volviendo a la vida, luchando con los que ahora son mis amigos y mi marido, y volviendo a morir. Por cierto, ¿os he contado que mi actual marido también estuvo con mi madre? ¿Y si ahora resulta que soy hijo de mi propio marido? Todo este tipo de cosas le crean a uno una serie de traumas y se ve incapaz de superarlos sin ayuda psicológica, pero claro, luego sucedió lo de la batalla de capítulos anteriores en las que mis actuales amigos eliminaron a todo ser viviente (incluido mi peluche de la infancia que me regaló Eblus en mi primera visita al infierno) menos a ellos.

A todo esto se suma que no tenía a nadie que me ayudara a controlar mis poderes y había veces en las que de repente me encontraba en un periodo de tiempo distinto al mío. La 2ª Guerra Mundial la viví en 7 ocasiones. ¡Siete! Y en la época del Imperio Romano pasé 5 años de mi vida, hasta que conseguí volver donde quería. Por cierto, no os he contado que nací chica... asistí al nacimiento de la persona por la que me cambié de sexo y me enamoré de su llanto. Por eso me autooperé. Dolió mucho, pero justo después de autooperarme volví a viajar en el tiempo y nunca pude hacerle la danza de cortejo de los magos. Aunque mirando el lado bueno, nunca me enseñaron como se hacía (nací chica y la danza era exclusiva para chicos) y habría hecho el ridículo.

Todos estos acontecimientos y alguno más que narraré en otra ocasión, me habían convertido en la persona que era, tierno, sensible, emotivo, cariñoso, vengativo y con un cierto trastorno bipolar...

Un día, estaba en casa de mi marido intentando ganarme al puto niño mientras jugaba a sus conjuros conmigo (si, sé que soy su madre, pero ha pasado su infancia sin mí y desconfía, además, no sabe como llamarme), cuando llegaron mis amigas Silvia y Marta, con Eva, Jace, J.E. y Anabel.

-Estoy histérica, el vestido no me queda bien, las flores son espantosas, no sé cuando me tenñiré a castaña, los invitados no confirman y eso que somos sus creadores...-decía Marta, muy nerviosa por los preparativos de la boda.

-Si hiciéramos una boda íntima como te sugerí no pasaría esto -le dijo Jace.

-¡Eh! ¿Habéis venido a discutir a mi casa? -preguntó Javi-. Si es así, dejadme que me una, cualquier escusa es buena para pelear con el estúpido néfilim -mi marido siempre igual.

-Opino que deberíamos matarlos a todos como castigo por tardones en la confimación -dijo Silvia.

-Entonces habría que acabar también con el señorito Javi -dijo J.E. a Silvia.

-Yo me apunto a despoblar el planeta -dijo Baro- en la anterior sólo pude matar humanos en filas de 7 en 7.

-Yo también -dijo Anabel- en casa siempre están igual, no paran de pelear, ¿dónde está aquella época en la que no se hablaban ni tenían sexo? O cuando mi padre estaba muerto... al menos había silencio.

Ambos niños cogieron sus abrigos para salir porque ya se estaba acercando el frío [si, esto lleva escrito demasiado tiempo...^^u]. Silvia también cogió su capa rojo sangre, pero en ese momento... Todo a nuestro alrededor cambió, el techo de la habitación fue sustituido por un nocturno cielo estrellado, y las paredes por una infinitud de árboles.

-Oh, oh -dije, sospechando, y probablemente no me equivocaba, de que la había liado otra vez.

-¿Luke, tienes algo que ver en esto? -me dijo Eva, siempre tan distante y fría conmigo. Si al menos supiera lo que sentí por ella...

-¡Mirad! dinosaurios -dijo la niñita Anabel.

Corrimos para resguardarnos en una cueva, y de repente se puso a llover. ¿Debería ser al revés no?

-¡Luke te mato!-Marta se me tiró al cuello. A estas alturas todos debían de saber ya que era cosa mía-. ¡Me caso en 24 horas!

Se siente uno tan mal cuando es el centro de miradas y comentarios. ¿Por qué nadie me comprende? Tengo trastornos hormonales y de personalidad.

Marta intentaba ahogarme, pero yo estaba tan triste que no sentía dolor...

-Basta Marte -interrumpió Silvia, soltando a Marta de mi cuello con su fuerza sobrehumana- ¡Eva!

-Si, mi señora -dijo la aludida haciendo una reverencia.

-Ve a buscar un cura.

-Peke, estamos en el paleolítico, no vamos a encontrar un cura que hable mi idioma -le dijo Marta.

-Es Eva, lo encontrará.

-¿Podemos ir nosotros a buscar provisiones? - dijeron los niños.

-Claro -les dijo Javi, dándole un beso en la mejilla a su querido hijo.

-¡Pero nada de intentar mataros!- dijo Silvia.

-¡Eh, tú antes molabas! -dijo Baro.

-Así nunca superarás a Drácula- le reprochó Anabel.

Silvia les gruñço para que se fueran y éstos echaron a correr.

Pasamos dos horas que se me hicieron eternas metidos en la cueva. Marta me miraba desde un rincón e intentaba destruir mi mente con la mirada.

-Déjalo ya -le decía Jace-. Eso sólo lo hacen los telépatas.

-Encima tengo frío -respondió ella-. Si no hubiera dejado de ser un calcetín de lana ahora estaría calentita. Todo por tu culpa, estúpido mago.

-No te preocupes cariño -me dijo mi marido abrazándome y dándome un tierno besito en la frente-, está con la depresión pre-boda. No te odia, solo necesita a alguien en quien descargar su frustración.

-¿Entonces no me odia? -le pregunté con cara de ilusión.

-Señorita cariño -le dijo un siempre tan formal J.E. a Silvia-. la señorita Eva ha regresado, acompañada...

Por un mamut. Eva venía acompañada por un mamut.

-Mi señora -dijo Eva postrándose ante Silvia- no he encontrado ningún cura. El concepto religión ni siquiera se ha inventado, pero he encontrado esto...

-Hola a todos -dijo el mamut-. Mamuta, soy una mamuta -dijo leyéndonos el pensamiento.

-Gracias Eva, tan eficiente como siempre -le dijo Silvia con una sonrisa.

-¿Sabes oficiar misa? -preguntó Jace.

-¿Eres chica entonces, no? ¿Te quieres unir a mi harén inexistente? Es que mi marido no me deja acostarme con magos, dice que pueden pegarme algo y yo pegárselo a él, y le da vergüenza ir al ginecólogo.

-¿Quieres dejar de hacerle preguntas raras? ¿Nadie se ha fijado en que sabe hablar? ¡Es un mamut y habla! ¿Quieres ser mi compañero de juegos? -preguntó Baro.

-Lo increíblemente sorprendente es que hable nuestro idioma -dijo Anabel.

-Lee el pensamiento. Estará buscando en nuestras cabezas las rutas fonológicas y la conversión fonética de nuestro idioma y la aplicará a lo que quiere decir, ¿no es cierto?

-¡Son muchas preguntas! -protestó la mamuta-. Mi nombre es Super P y si, se oficiar misa, todos los mamutes parlantes sabemos.

-¡Qué bien!¡Voy a tener una boda aún más original que la de Silvia y Javi! -exclamó Marta

-¡Mira qué fácil es tenerla contenta!-exclamó Jace.

-Jaja, esto es cada día más surrealista -exclamó mi examada Eva.

-Estamos en el pasado, si eso ya no es surrealista de por sí... estamos en el pasado y somos vampiros, ¡y estamos con un mamut parlante! ¿Alguna vez pensaste que podría sucederte esto mientras eras humana? -le comentó su compañero J.E.

-No olvides que el mamut lee el pensamiento -dije muy bajo, y solo lo oyó J.E.

-Yo de humana no, pero cuando era un fantasma si que pensaba que esto podría pasarme algún día... -dijo Silvia.

Finalmente, la mamuta Super P ofició la misa del matrimonio de Marta y Jace, y todo salió bien. Además, Super P nos hizo también de guía por el paleolítico, y nos gustó tanto que decidimos quedarnos unos capítulos más. ¡Hasta conocimos a unos guardianes del tiempo! Pero esa es otra historia...

jueves, 24 de marzo de 2011

Sentimos el retraso

Hola a todos!! Sentimos el retraso que estamos teniendo, pero hemos estado de exámenes y prácticas hasta hace muy poco y no hemos podido actualizar!!
No obstante, tenemos más capítulos para subir y dentro de poco tendremos el capítulo 13 online!!!
Además, promete grandes sorpresas!!!
Seguro que os gustará!
De nuevo, pediros disculpas y gracias por la paciencia!!

lunes, 21 de febrero de 2011

Capítulo 12!!

Capítulo 12
Anabel (mi primera historia weeeee ^^)
Hasta este punto mi, hasta entonces corta vida, no había podido ser más surrealista. Nací en una raza extinta, vete tú a saber por qué, ya que mis padres atravesaban en ese momento una crisis sexual…
Javi dice: ¡hola!!
Anabel: Javi! Este es mi capi :@ No te metas!
Javi: ya, pero es que en el último capítulo no salí, snif snif.
En fin, como iba diciendo, crecí muy deprisa y descubrí que podía mandar a personas volando por los aires de una patada. Después, el único niño de mi edad con el que tenía contacto era mi enemigo natural… al igual que todos los adultos que me rodeaban, a decir verdad. Para seguir, ese niño de mi edad había sido engendrado entre mi tío Javi y un hada sin genitales (sí, yo tampoco sé como lo hicieron), que le hizo volver atrás en el tiempo para ponerlo en la puerta de su padre. Y lo qué más me jode, es que casi siempre me gana a los juegos porque es más grande que yo… cuando en realidad nació después.
Sí, mi vida era rara, pero si esperaba que mejorase y se hiciese normal estaba loca. Mi padre había muerto (lo había matado el que ahora es marido de mi tío, Luque), y mi madre había cruzado medio mundo para recuperarlo. Y en este punto de la historia estábamos cuando tía Silvia fue al encuentro con mis padres y se llevó un susto de muerte.
-¡Marte, Jace! – dijo tía Silvia corriendo a abrazarlos.
-¡Ahh! ¡Vampiros!- gritó mamá, y sacó un cuchillo serafín para tratar de matarla.
Por fortuna, gracias a la agilidad de los vampiros, tía Silvia consiguió esquivarla, y papá la sujetó. J.E. y Eva corrieron a ayudarle.
—No sé qué le pasa—explicó mi padre—No tiene ningún recuerdo. No sabe ni quién es, ni quién soy yo.
— ¿Y por qué me ataca? –preguntó tía Silvia.
-Porque es una néfilim y te ataca por instinto.
En ese momento se oyó la puesta, otra vez. Tía Silvia fue a abrir, ya que los demás sujetaban a mi madre. Eran tío Javi, Luque y Baro.
-¡Oh, qué desgracia tan terrible! –dijo Javi.
-¿Cómo os habéis enterado?—preguntó tía Silvia –no estamos conectados a la red telepática.
-Ha ido a avisarnos J.E. –respondió mi tío.
-No que va, yo no he salido de aquí, y me acabo de enterar.
-Ya, es que hemos viajado atrás en el tiempo… deberías salir a avisarnos ya, por cierto, para que lleguemos a tiempo.
A parte de los tres viajeros del tiempo, ninguno entendíamos nada, pero asentimos con la cabeza y sonreímos como si lo hiciésemos. J.E. salió para avisar a los magos y el hada. Baro lanzó un conjuro a mi madre para que se durmiese, mientras nosotros tratábamos de entender qué estaba pasando.
-Supongo que, para traerme de vuelta, Marta habrá entregado sus recuerdos al ángel Raziel, que debe ser convocado con los Instrumentos Mortales y puede conceder cualquier deseo, o preparar unas tortitas de muerte.
-¿En serio? –pregunté a mi padre.
-Sí.
-¡Y no me contáis nada! No sé nada sobre mis orígenes. ¡Vaya néfilim voy a ser! –gruñí.
-Acabo de volver de entre los muertos. Qué menos que un hola papá ¬¬
-Bueno, ¿y qué podemos hacer?
Papá nos contó que para recuperar sus recuerdos 7 enanitos debían colocar a mi madre en una urna de cristal y que un príncipe azul le diese un beso.
-¿Y cuál es el problema? –Preguntó tía Silvia, poniéndose su capa rojo sangre para salir –vayamos a buscar a esos enanos.
-El problema es que las urnas de cristal cuestan un ojo de la cara y  a mí el banco ahora no me da un préstamo  ni de coña, que hasta ayer estaba muerto. No quiero ni pensar en la de papeleo que me espera…
-Jace, vivo en un palacio de oro, tengo ataúdes de cristal por doquier, ya sabéis, para los invitados y eso.  Pero, ¿dónde encontramos un príncipe azul?
-¡Yo sé! –Dijo Javi—el otro día, en una página porn… digo, en una página educativa, había teléfonos de contactos de hadas madrinas, princesas de cuento, brujas… y había un apartado para príncipes azules.
Decidimos separarnos para buscar lo necesario. Javi se dedicó a buscar en sus páginas educativas, aunque no se metió hasta que no nos hubimos ido todos, no sé por qué. Los demás fuimos a buscar a los enanos. Yo fui con Baro y jugamos a nuestro juego favorito: intentar matarnos.
Al cabo de una hora, nos reunimos en el palacio con 7 enanos (uno de Luke, uno de Eva, otro de J.E., uno más de Silvia, otro de mi padre, y otro de los benjamines, o sea, nosotros). Cuando llegamos, ya estaba allí el príncipe azul: un chaval con acné que mascaba chicle con sabor a clorofila.
-¡Ey! ¿Qué pasa peña?
Los enanos colocaron a mi madre en la urna, y se fueron, quejándose de que era la tercera vez en el mes que los sacaban de la cama en mitad de la noche, y diciendo que iban a montar un sindicato.
El príncipe azul besó a mi madre, no sin que antes mi padre le hubiese dado una lista de las características del beso, con cosas como “no puede durar más de 3 segundos”, “no habrá lengua” o “no se vale tocar una tetilla ni nada”.
Al fin mi madre despertó, y volvió a recuperar sus recuerdos. Todos empezamos a hablar, poniendo al corriente a mi padre sobre lo que se había perdido. Lamentaba haberse perdido la boda de tía Silvia, pero aún más la de tío Javi casándose con Luke.
Cuando estaba amaneciendo, mi padre se puso de rodillas y le preguntó a mi madre si se quería casar con él.
-¿No estáis casados? ¡Estáis viviendo en pecado! –exclamó el príncipe azul. Todos le miramos mal—ah, perdón. Por favor, contesta.
Mi madre dijo que sí.
-¡Peke! ¡Nos tenemos que ir de compras!
Parecía que la vida volvía a la normalidad. Y así fue por un tiempo… hasta que Luke la lió parda y se le fue eso de los viajes en el tiempo y nos las vimos con un mamut parlante.
 Pero esa ya es otra historia…

jueves, 13 de enero de 2011

Capítulo 11!!


Marta
Después de que mis mejores amigos volviesen de sus lunas de miel respectivas, dejé a Anabel con Peke y me dispuse a cruzar medio mundo para ir a Idris, el país de dónde venimos los cazadores de sombras. Como sólo nosotros podemos entrar en él, ya que está protegido mágicamente de los humanos, el viaje fue más aburrido que peligroso, y muy largo, porque no se puede ir a Idris en coche.
Cuando llegué a Alacante, la capital, fui donde la Clave tenía los Instrumentos Mortales: la Copa y la Espada de Raziel. Como no había nadie, nadie me detuvo.
Después fui al lago, que habían descubierto, era el espejo, el tercer Instrumento Mortal. Allí invoque a Raziel. Tampoco me voy a entretener en contaros cómo, porque no tengo ganas, y porque no tengo por qué ir desvelando secretos de los Néfilim, ¡COÑO YA!
La figura de Raziel se irguió, imponente, ante mí.
-Cazadora, has osado despertarme. Espero que tus intenciones sean puras – me dijo con su poderosa voz.
-oh! Alabado ángel! ¡Creador de los Néfilims! ¡Oh poderoso ser, a quien debemos nuestra existencia!
-corta el rollo, ¿Quieres? Que estamos entre colegas.
-ah no, es que me habías asustado – repliqué
-Bah, eso es parte del show… tú sabes, si alguien te invoca, que menos…
-Guay… bueno a lo que vengo, necesito un favor que sólo tú puedes hacerme.
-Ya, imagino… ¿Quieres un chicle? Son de fresa ácida – me ofreció.
-No, gracias – dije tratando de contarle mi plan – lo que necesito es que devuelvas a la vida a Jace.
-Puf, no me podías pedir el teléfono de Brad Pitt, como todas las Néfilims adolescentes…
-Pero… ¿Puedes hacerlo? – le pregunté.
-¡Pues claro que puedo hacerlo! Pero claro, todo tiene un precio.
-¡Raziel! ¿Te me estás insinuando? – pregunté sorprendida, aunque la idea de acostarme con un Ángel tampoco me parecía tan mala.
-No es eso mujer… necesito que me des algo a cambio. Y, dependiendo de lo importante que sea esa persona para ti, más importante deberá ser esa parte, porque sino esa persona no volverá completamente, sino solo una parte de él…
-Joder, tendría que haber traído a Javi… con que hubiese dado una uña del pie… - divagué – no sé. ¿Qué puedo dar?
-Eso, amiga mía, depende de ti. Yo no puedo ayudarte, por el libre albedrío y tal… no puedo romper esa norma.
-¿quién puso esa norma? – le pregunté, extrañada - ¿Quién está por encima de un Ángel? – la respuesta no me debería haber sorprendido.
-¡Pues yo!
-¿Y qué pasa si te la saltas?
-Bueno… nada realmente, pero si lo hago contigo, luego todos querrán lo mismo, y no puedo tener favoritos.
-¡Pero si soy la única de mi especie! – le dije, irritada, ya que este Ángel me sacaba de mis casillas.
-Bueno pero… Oye, ¡Deja de replicarme, que soy un Ángel, coño ya!
Aunque no estaba para nada de acuerdo, tuve que tragarme mi orgullo y aceptar lo que me decía. Después de pensar mucho, llegué a una conclusión:
-Para recuperar el cuerpo y el alma del Cazador de Sombras Jace, yo, marta, Cazadora de Sombras, doy mis recuerdos como ofrenda – dije con decisión.
-Así sea…
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En otro lugar…
Al mismo tiempo que yo hacía mi sacrifico, Silvia y J.E. estaban teniendo algunos problemas con la maternidad y paternidad. La niña era muy inquieta y los traía locos, a pesar de que los vampiros tienen energía infinita,  y por las noches se levantaba sonámbula para intentar matarlos, por eso de ser vampiros y Néfilims supongo, es lo que tiene cuando tu tía postiza es una enemiga mortal de tu especie, pero bueno…
Uno de los días, Anabel entro con una estaca (a pesar de que Peke y J.E. se las quitaban todas las noches, y bueno, no suele haber estacas de madera en un palacio donde viven vampiros, pero la niña siempre se hacía con una y nadie sabía de dónde se las sacaba).
-Oh dios mío, no sé qué más hacer – dijo Peke.
-Tranquilícese señorita cariño – le respondió J.E. – lo estamos haciendo lo mejor que podemos.
-Lo sé – dijo Silvia – pero aún así… claro, es que nunca podremos igualarnos a Marte. Ella es mucho mejor madre, comparándonos con ella, todo el mundo es un padre o madre horrible…
Bueno en verdad yo no estaba allí, y no me han contado las conversaciones que tuvieron, pero he tratado de ceñirme a la realidad lo máximo posible xD
-Ojalá vuelva Marte pronto.
Como si lo hubiese oído, Eva llamó a la puerta de los aposentos de Peke, con su camisón de dormir sexy.
-¿Qué pasa Eva?
-Mi señora, su amiga Marte acaba de regresar a palacio… y trae consigo al señorito Jace.
Después de unos segundos procesando la información, Peke y J.E. salieron de la cama y bajaron a recibirme. Había algo en el tono de voz de Eva que hacía entrever que algo no iba del todo bien. Pero eso ya es otra historia…

viernes, 7 de enero de 2011

Capítulo 10

Capítulo 10
Silvia (Cada vez hay más personajes y es más difícil protagonizar):@
*Silvia se ha conectado*
Javi: y me sale el cubierto a 30€ por cabeza. Ah, hola Peke.
Silvia: ¡Chicos, me caso!
Marta: ¿¿??
Jace: ¿¿?? ¿Con quién?
*Anabel ha enviado un zumbido*
*Shu_BaRoH_ShuRMaNitOoO_PoTenTorrOh ha enviado un zumbido*
Silvia: ¡es un secreto! J
Javi: eres una envidiosa Peke! Así que me caso yo, y a ti se te antoja.
Silvia: ¿Javi te casas? ¡Qué sorpresa!
Marte: se casa con Luke.
Jace: homogay reprimido…
Javi: ¡Basta! Tenemos que ser una familia y en el fondo le quiero, tuvimos una aventura muy bonita.
Silvia: chicos, ¿están Eva o J.E. con vosotros? No los encuentro por ningún lado.
Javi: ahora que lo dices, mi familia tampoco está.
Marta: Anabel tampoco. Tal vez hayan salido a jugar todos juntos. Como no tienen que estudiar…
Javi: aprovechando que estamos libres, podríamos ir a tomar algo todos juntos.
Y así lo hicimos, fuimos todos juntos al wok a hartarnos de comer.
-¡Eh mirad eso! – dijo Marte señalando el cielo.
En el cielo, la gran estrella del Sistema Solar se había hacho más grande, y a su lado, el satélite del planeta, la Luna, se había colocado a su lado (aunque en el espacio estuvieran a kilómetros de distancia, en el cielo parecían primos- hermanos) como si estuvieran cogidos de la mano.
-¿Cómo puede ser que estemos mirando al Sol sin cegarnos? – inquirió Jace.
-Yo soy la Reina de los vampiros. Pocas cosas pueden hacerme daño.
-El Sol quema más que el fuego Peke, puede hacerte daño…
-Pasad a lo importante, mi familia va a quemarse. Ahora que por fin senté la cabeza… me costará siglos enamorarme de nuevo…
Delante del Sol, en la mediatriz de la recta que unía la gran Estrella con la Luna, se habían situado 5 imponentes figuras que amenazaban con algo, que no sabíamos que era…
-Voy a destruir el mundo- dijo Luke con su voz gutural.
-Cariño deja de hacer el tonto y ven aquí – le ordenó Javi desde el suelo.
-Papá, tu morirás el primero – le dijo Baro.
Junto a ellos estaban Anabel, Eva y J.E. ¡Oh no! ¡Era la Revolución de los recién llegados! El resto de los humanos empezaron a huir del planeta subidos en globos.
-Eva, te ordeno que vuelvas a mi lado y me abaniques. – grité.
-Ya no pertenezco a usted, mi señora – me respondió.
-¡J.E.! Si no bajas no podremos casarnos – probé con el otro a ver si había suerte.
No la hubo. Me sacó la lengua y se metió un dedo en la nariz.
-¿Te casas con J.E. Peke? Enhorabuena – me preguntó y exclamó Javi, dándome un abrazo.
-mmm no me gusta Peke, eres demasiado inocente para él, si vieras las cosas que me hace en mis fantasías… - observó Marta.
-¡Así que en tus fantasías eh! – Protestó Jace, enfadado – pues si vieras lo que me hace a mí Eva…
-Otra crisis Peke – me dijo Javi dándome un codazo – es mi oportunidad para ligarme a Marta.
-¡Javi que te vas a casar!
-¡Pero con un tío! Le quiero mucho pero… de vez en cuando echo de menos a una buena parienta. Si tuviera mi harén… pero Luke me lo ha prohibido Snif L
Javi de tapó los ojos, para impedir que le viera llorar.
-¿Es que nunca vais a tener miedo de mí? – se quejó Luke desde los aires.
-Además – continuó Javi dirigiéndose hacia mí, ignorando a su futuro marido – mi futuro esposo es un maníaco depresivo que quiere destruir el mundo.
-¡Javi si no quieres casarte no te cases, pero no busques excusas tontas!
-ahora veréis – exclamó Luke dando vueltas sobre sí mismo – MARIONETAS MÍAS – llamó a los demás – atacadles.
Cuatro oponentes para cada uno de nosotros. Baro se lanzó sobre Javi, Anabel sobre Marte, Eva sobre Jace y mi futuro esposo sobre mí. Daba la casualidad de que éramos los 4 invencibles, así que nos libramos de ellos sin problema. Mientras, Luke seguía por los cielos, girando como si del movimiento de rotación de La Tierra se tratase.
-Observad con vuestros ojos… EL FIN DEL MUNDO…
Ya no quedaban humanos en el planeta. Todos se habían esfumado, salvo nosotros.
De repente el Sol, volvió a calentar más y más y el cielo comenzó a rasgarse como si fueran tiras de papel de regalo, dejando entrever detrás un fondo blanco, vacío, era la nada…
Por desgracia, una de esas tiras de papel de cielo cayó sobre el indefenso Jace, que no pudo hacer nada y le fue imposible evitar morir…
-¡Jace! ¡Mi amor! – lloraba marta cayendo de rodillas junto al cuerpo, intentando reanimarle. – no te mueras…
-jajajaja- se reía Luke.
-¡Papá! – lloraba también Anabel, intentando hacer la respiración boca a boca a su padre. Como si supiera…
Finalmente, todo se volvió blanco. La vista se nos nublaba, y al final, nuestras vidas también perecieron.
-¿Qué pasa? – preguntó Javi en el más allá.
-hemos muerto – dijo marta sin expresión alguna en la cara – pronto me reuniré con mi querido Jace.
-Pero yo era una vampira… técnicamente ya estaba muerta, ¿Cómo ha podido matarme?
Pero sin darnos cuenta, algo tiró de nosotros, haciéndonos volver a la vida, pero no a todos… Jace no había vuelto.
-Está bien, quería vengarme por lo que le hicisteis a mis padres y a mi peluche, pero cuando os maté me di cuenta de que iba a echaros de menos. Así que reconstruí el mundo, llamé a los humanos para que vinieran y haceros el mundo más acogedor.
-Si es que te aburres demasiado cari… - le dijo Javi, abrazándolo y besándolo – voy a tener que comprarte un puzle.
Marta, que hasta ahora había estado contenta por la vuelta, miró a todos lados, con una mirada de desesperación.
-¿Y Jace? ¿No vas a hacerle volver? –preguntó Marte.
-No – respondió Luke.
-Jo.
-hay algo que yo me pregunto, ¿Cómo has hecho que se acabe el mundo?- pregunté.
-¿Qué más da eso? Hemos vuelto – nos dijo Baro.
Todos volvieron a la normalidad y al final Javi y Luke, J.E. y yo, nos casamos a la vez, para compartir gastos, invitados y eso...
Marta fue a la boda sola, porque Jace estaba muerto, pero siempre estará vivo en nuestros corazones.
Parece que todo iba a ser feliz para nosotros (de hecho en la boda pusimos perdiz para comer), pero NO, una tragedia estaba a punto de suceder, y muchos cambios marcarían nuestra vida, pero eso ya es otra historia…