sábado, 23 de octubre de 2010

Capítulo 5

Capítulo 5
Silvia
¡Hola! Como todos sabéis la vida para mí y mis amigos no acabó demasiado bien.
Os pondré un poco en situación…
Marte, Javi y yo íbamos juntos a clase. Un día dejamos de vernos y otro día volvimos a encontrarnos, aunque las circunstancias de cada uno habían cambiado mucho.
Bien, desde nuestro corto periodo de tiempo en el que dominamos el mundo nos habían sucedido muchas cosas, entre ellas, que nos habíamos separado de nuevo. Yo era la reina vampiro, la más atractiva de todos los tiempos (mis súbditos organizan un concurso cada año) vivía del cuento. Me sentaba en mi trono, me traían sangre en copas de oro, e iba a programas de televisión a contar a qué famoso futbolista/cantante/político me había ligado únicamente para ser la vampira que más sangre famosa hubiera chupado. Todo esto se veía ayudado por mi increíble atractivo y por mis deslumbrantes vestidos (si, lo único que brillaba ¬¬), negros, cortos y escotados. Todo esto acompañado por mi capa negra con forro color rojo sangre y mis tacones de infarto…
Gracias a mis vampiros investigadores pude seguir teniendo noticias de mis añorados amigos. Mi querida Marte seguía como siempre, con su uniforme de cazadora y con Jace al lado, del cual supe que había tenido una extraña relación con una tal Clary…¬¬ pero se quedó en nada, está claro que Marte es mucho mejor.
Y Javi…bueno, lo de Javi era caso aparte. La incoherencia que había marcado y caracterizado siempre su vida desde los comienzos (su madre le había parido por el ano y no por la vagina, y encima salió de lado…), estaba tan aburrido que se metió a ser profesor de ética. Como es obvio, no se aplicaba su propio cuento, y se tiraba a todo bicho viviente. Tampoco hacía uso de sus conocimientos sobre profilácticos (tema que a Javi le encantaba tocar en clase, a pesar de que le daban miedo). Un día una pequeña cesta de mimbre estaba delante de su puerta. Había tenido un niño precioso. No sabía quién era la madre.
Un día, estando en mi trono mientras comía cerezas, Marte y Jace vinieron a verme.
-¡Peque! –dijo Marte mientras corría hacia mí y me abrazaba. Le devolví el abrazo amistosamente-. Tenemos un problema. El pasado siempre vuelve, y parece que no todo el mundo se tragó que estábamos bajo la influencia de Charene, y encima la comunidad subterránea quiere maldecir a Javi desde que te rescató.
-Yo también tengo novedades –le dije-. Los humanos están molestos conmigo porque les chupo la sangre y voy a programas de televisión a contarlo. Se han unido, y quieren matarme.
Las puertas de la corte, que mis súbditos con gracia habían cerrado de golpe y con rapidez se habían separado…vamos, que se abrieron. Caminando hacia nosotros vino Javi, con su niño en brazos.
-Eh, chicos, no sabéis que…estaba enseñando percepción visual a mi niño José María y ha llegado una paloma mensajera.
-¿Y qué? –preguntó Jace, harto de esperar para luchar. Marta le había prometido sexo esta noche. Su vida sexual no atravesaba el mejor de los momentos. Los néfilim son complicados.
-En lugar de traer la imagen con los 16 cubos para preguntarle a mi niño, traía un mensaje, y Truimbol ha regresado.
Mierda. ¿Otra vez? ¡Qué tío más pesado!
-¿Sabéis lo que eso significa? –pregunté.
-¿Qué aún hay gente que no conoce Internet?-respondió Marta. Tenía razón, pero no era exactamente la respuesta que buscaba-. Ya nadie usa palomas mensajeras.
-Estamos jodidos –dijo Jace.
-Exacto –le respondí.
-No es cierto –se quejó Javi- Ya nos hemos cargado a Truimbol en dos ocasiones. Lo matamos otra vez y ya está. Tengo ganas de usar mis poderes.
-Javi, te recuerdo que te da miedo el fuego –dijo Marta
-Eres patético, tío –le dijo Jace.
-Y tú eres una cobaya de experimentos y nadie te dice nada.
-También tiene cosas buenas –dijo Marte-. Sabe hacer tatuajes con estelas.
-¡Son runas!
-¡Basta! –me quejé. Me estaban poniendo de los nervios-. Mis vampiros y yo nos encargaremos de los licántropos.
-¡Y yo de los humanos! –exclamó Javi en un óptimo estado de júbilo -. Quiero quemarlos a todos.
-Vale –dijo Marte- Jace y yo nos encargaremos de las brujas y los magos.
-Bien cuando terminemos nos reunimos aquí para luchar contra Truimbol.
Dicho y hecho: cada uno de nosotros fue a cumplir su cometido. Javi situó a los humanos uno por uno en fila, y los fue colocando en grupos de 7.
-Mira José Mari querido mío, los humanos mueren de 7 en 7, como el papelito de percepción visual que te enseñó papi ¡¡El de los cuadrados!!
El niño aplaudía con gracia y esmero, contento, y quemando él otros por su parte, con los poderes ocultos que su padre desconocía.
Marte y Jace se encargaros de los suyos, aunque finalmente no tuvieron sexo, porque aunque Jace quería, Marte estaba demasiado cansada y le dolía la cabeza.
Y yo…bueno, realmente no hice nada. Mis vampiros mataron a los licántropos por mí.
Después de esto nos volvimos a reunir en mi corte a esperar a Truimbol. Pero el tío no se presentó. Lógico…nadie le había avisado de nuestra cita. Así que fuimos a buscarle.
Estaba en su cama viendo Hannah Montana.
-Puaj –dijo Jace -. Das aún más asco del que aparentas.
Javi no pudo evitarlo y empezó a vomitar.
-Javi –chilló Marte- me has llenado los zapatos de vómito de gazpacho. ¡Mis zapatos nuevos! Los compré en el mercadillo “Todo Néfilim : Todo para ti y los tuyos, solo hijos de Raziel”.
Le di a Marta un pañuelo para que se limpiara, pero Truimbol nos interrumpió y os zapatos quedaron así.
El mago nos arrojó con sus poderes por los aires, pero mediante la telepatía trazamos un plan: dar vueltas a su alrededor  para confundirle y luego atacarles todos a la vez. Lo hicimos, tuvimos éxito.
-¿Porqué siempre tanto jaleo para que después los malos sean tan paquetes? –se quejaba Javi una y otra vez.
-¡Peque! ¡Chicos! no sé si os habéis dado cuenta…pero nos hemos quedado los 5 solos en la Tierra –comentó Marta.
-No, aún están mis vampiros –dije-. Ellos nos harán compañía.
-No, los maté a todos… ¿Qué? No tenía sexo y me aburría…
Pues eso pasó, tras eso intentamos trazar diversos planes para no sentirnos tan solos, repoblar la Tierra plantando semillas, viajar a otro planeta, procrear entre nosotros… pero yo no podía tener hijos y Marta nunca quería tener sexo, pero eso ya es otra historia…xD


¡Dedicado a la vida sexual de Marta! xD

domingo, 10 de octubre de 2010

Capítulo 4!!

Capítulo 4
Marta

Estábamos dominando el mundo. Era increíble, 4 criaturas diferentes nos habíamos unido y estábamos conquistando a todas las especies. Excepto a los zombis.
Quizás fue eso lo que nos ayudó. A  nuestra lucha con los zombis se unieron Cazadores de Sombras, Hijos de la Noche, Hijos de la Luna e Hijos de lilith, que querían terminar con nuestro reinado.
-voy a lanzar un hechizo para destruirlos a todos- dijo Javi, haciéndose el interesante delante de Charene.
-¿Tú?- pregunté yo- Si eres un brujo lamentable…
-¡Eso no es cierto! – contestó él, poniéndose rojo
-si ni siquiera tienes un libro de hechizos…
Silvia, como siempre, paró la discusión antes de que llegáramos a las manos.
-además – nos interrumpió Charene, defendiendo al brujo – eso no es cierto y lo sabes néfilim. Él puede lanzar fuego.
-sí, pero desde que mató al brujo con él le da miedo…
-de todas formas – nos cortó Silvia de nuevo – deberíamos seguir haciendo planes. La gran batalla es esta noche y somos 4 contra muchos.
-Podríamos crear renegados…
-no, que va, es una idea horrible.
-Pues a mí me gusta
-Yo no sé qué pensar, me dan miedo los renegados.
Así seguimos discutiendo un rato. ¿Cómo habíamos llegado a conquistar el mundo si no hacíamos más que pelearnos por detalles tontos?
-Tengo hambre – dijo Javi a mediodía – podríamos pedir una pizza.
En ese momento sonó el timbre.
-¿Eso lo he hecho yo? Mis poderes como brujo se están extendiendo… solo con pedir lo que deseo… ¡/ bailarinas de la danza del vientre cachondas!
-Javi, no es la pizza- dijo Silvia, mirando por la mirilla – Es Jace.
-¿Jace? Prefería a las bailarinas cachondas…
Silvia abrió la puerta y lo dejó entrar. No pude evitar fijarme en que le miró el culo.
-Lo siento, pero marta no puede salir hoy a jugar – dijo Javi – es que  esta noche tenemos un pequeño asunto. Nada… una guerra sin importancia, ya sabes, lo que nos gusta hacer los martes por la noche.
-Sí, algo he oído… habéis cabreado a algunas personas por ahí… por eso vengo a unirme a vosotros, para luchar.
Silvia escupió la sangre que estaba bebiendo en aquel momento.
-¡Peque! ¡El sofá!- la reñí – las manchas de sangre son muy difíciles de quitar.
Peque puso los ojos en blanco y decidió pasar de mí.
-¿por qué quieres unirte a nosotros? – le preguntó.
-porque yo también creo que nosotros deberíamos estar ante los mundanos, y ¡Qué demonios! Soy el rey de las causas perdidas…
-¿Tú? – desconfió Javi.
-en serio- respondió Jace – voto a izquierda unida…
-marta, dale un arma, que este tío va en serio. Dijo Javi. Un cuchillo de esos que usáis los frikis como vosotrops.
-no somos frikis brujo de mierda- le contesté enfadada- soy una Cazadora de Sombras de nivel 72.
Le di a Jace un cuchillo serafín. Él pronunción su nombre en voz alta y, antes de que ninguno pudiera reaccionar, se abalanzó sobre Charene y le cortó la cabeza. Para asombro de todos, esta comenzó a plegarse hasta que desapareció. Todos estábamos inmóviles, pensando lo ocurrido.
-Genial- dijo Silvia – Nunca me han gustado los licántropos.
-Eso no era un licántropo – dijo Jace- era un demonio Wolky. Pueden adoptar cualquier forma y ejercen un control mental. Eso es lo que os ha hecho comportaros así…
Era verdad. Conseguimos evitar la guerra explicando a nuestros antiguos enemigos lo ocurrido, aunque nos pusieron una multa y nos quitaron 4 puntos del carnet.
También aprovechamos para matar a unos cuantos zombis, lo que no importó a nadie salvo a los zombis, claro.
Después de esta aventura, decidimos ordenar un poco nuestras vidas. Silvia se unió a la comunidad vampírica local, y pronto obligó a todos a que la hicieran reina de los vampiros, ya que ella era la que había matado al último rey. Yo dejé mi trabajo como Cazadora de Sombras. Javi se fue a estudiar magia a un colegio caro llamado Howarts. Quisieron que entrase en el equipo de quidditch(o como se escriba), pero a él le daban miedo las escobas voladoras.
Y esta es la historia de cómo nos separamos. Más adelante, nuestras vidas volvieron a juntarse y seguimos viviendo muchas aventuras.
Pero eso ya es otra historia…

lunes, 4 de octubre de 2010

Capítulo 3.

Capítulo 3.
-Marte, de verdad, ya me tienes harta –dijo Silvia.
- ¡Pero si ahora no he hecho nada! No sé cómo ha podido pasar –le respondió Marta.
Sí amigos, lo habéis adivinado. Esta vez el narrador de esta historia soy yo, Javi. El mismo que murió ahogado en un charco y que volvió convertido en una botella de mistol porque resultó que no había muerto de verdad.
Esta vez nuestra aventura no tenía nada que ver con las anteriores. Nos encontrábamos ante el mayor reto de nuestras vidas y Marta, que si no la lía no está contenta, haciendo alarde de los grandes enemigos que tenía, de repente era un calcetín de lana.
-A ver Marta, recuerda, ¿qué es lo que has hecho durante toda tu vida? –inquirí-. ¿Algo que destacar? ¿Alguna persona que quiera vengarse de ti?
-¡Claro! Javi, ¿tú sabes cuántos subterráneos he matado?
-No puede haber sido cualquier subterráneo. No todos tienen ese poder. Debe haber sido un mago o una bruja muy poderosa –dijo Silvia, tras reflexionar unos instantes.
Y tenía razón. Esto no podía ser obra de un vampiro ni un licántropo.
-Genial –se quejó Marta-. Eso sólo lo reduce la comunidad subterránea a la mitad, es decir, unos 10.000.000 de bichos. Estúpido humano.
-¿Qué te hemos hecho los humanos ahora? –le grité. Siempre se estaba metiendo conmigo y eso hería mis sentimientos snif ¬¬. Es broma, no soy una maricona…hablando de machos…hay una tal Irene en mi clase que está de buena…
-Tenemos que bajar abajo a averiguar quién ha hecho esto –se entrometió Silvia.
- ¡No! Antes Marta tiene que responderme. ¿Qué te hemos hecho los humanos, eh? Seguro que son ideas que te mete en la cabeza ese al que te estás tirando, ese tal Jace…un mamporro le daba yo…
-¡Deja en paz a Jace! Él no te ha hecho nada. Simplemente, somos superiores a vosotros.
-¡Vete a tomar cañas borracha!
-¡Basta! –Interrumpió de nuevo Silvia, poniendo así un poco de orden-. ¡HOMBRE YA!


Marta no hacía más que quejarse por su nuevo estado.
-¡Jo, no es justo! Ahora viene el verano, si al menos fuera de algodón… ¡Pero no! Tenía que ser de lana. A pasar calor.
-Quien te haya hecho esto debe odiarte mucho –le dije.

Finalmente bajamos a ver a varios miembros importantes de la comunidad subterránea. Gracias a eso pudimos averiguar al fin quien había sido el que había hechizado a Marta. El terrible mago Truimbol, el mismo que engañó a Marta en el I capítulo y le hizo creer que si le ayudaba conseguiría resucitarme, había hecho un trato con el demonio Eblus para que le devolviera la vida a cambio de favores sexuales. Y había vuelto clamando venganza hacia quien le había matado, convirtiéndola en lo que más odiaba: los calcetines. Marta nunca se los ponía. Incluso en invierno iba con chanclas playeras.
-Mierda, mierda. No puedo pelear con Truimbol siendo un calcetín. ¡Voy a quedarme así para siempre! Descuidaré mi trabajo como vendedora de casa y me despedirán- rechistaba Marta. ¡Qué pesada!
-Javi, aléjate de mí –dijo Silvia de repente.
-¿Peque? ¿Qué te pasa? –preguntó Marta.
-Creo que si tuvieras sangre ahora mismo querría chupártela. Mira mis colmillos.
-¡Dios mío, eres una atractiva vampira! –exclamé asombrado-. ¡Pero bien! Estoy orgulloso de ti: no brillas.
-Bien Peque. Ahora podrás ayudarme a vencer a Truimbol. ¿Pero cómo ha sucedido?
-Creo que haber mordido al rey vampiro tiene algo que ver.
La cara de Marta calcetín pareció algo decepcionada.
-Pensaba que tendría algo que ver con café –dijo al fin.
-¡Ah, café! ¿Dónde? –me aterra el café.
-En ningún sitio Javi. Bien Peque, vamos a matar a Truimbol.
-Esperad, yo también quiero ir –les dije impidiendo que continuaran avanzando.
-Te dan miedo los subterráneos, y no tienes manera de combatir. Eres un común mundano.
-¡Pero puedo bajar a la tienda! Han abierto una nueva sección de poderes letales, junto a los discos de recopilatorios de podcast caramelizado.
-Está bien, pero compra el pan de paso, y mistol, que no tenemos.
Y así lo hice, compré un poder de fuego y gracias al dependiente supe que mi madre había sido una poderosa bruja, por lo que aprendí a controlar el hechizo más rápido. ¿Eso me convertía en una bruja macho?
Teníamos un problema: el mago Truimbol había hecho un trato para ser inmortal mientras fuera mago. Pero entre Marta y Silvia idearon un plan que yo acaté. No se me da nada bien pensar.
Me arrojé sobre Truimbol y le ahorqué con súper Marta calcetín. Acto seguido llegó Silvia para chuparle la sangre que el calcetín le impedía fluir, convirtiéndolo en un vampiro, y como los vampiros mueren troceados y quemados, Marta, que ya había recuperado su forma original al anular los poderes del mago, lo despedazó con su cuchillo serafín, y finalmente yo le lancé mi nuevo poder de fuego. El mago no tuvo otro remedio que morir.
-¡Menos mal! Me moría de hambre –exclamó Silvia tocándose su satisfecho estómago.


[Aquí es cuando se le va la pinza a Silvia, la verdadera narradora del capi.]
En fin, como veis, todo salió bien aunque se me olvidó comprar el mistol. La convivencia entre tres personas que por raza se odian a muerte no resultó nada fácil, pero poco a poco aprendimos a tolerarnos. Conseguí tirarme a Charene, una atractiva muchacha de mi clase, licántropa. Entre los 4 creamos un imperio, y gracias a eso dominamos el mundo y sometimos a los humanos a nuestra voluntad, aunque hay una especie que se nos resistía. ¡Los zombis! Pero eso ya es otra historia.