Capítulo 3.
-Marte, de verdad, ya me tienes harta –dijo Silvia.
- ¡Pero si ahora no he hecho nada! No sé cómo ha podido pasar –le respondió Marta.
Sí amigos, lo habéis adivinado. Esta vez el narrador de esta historia soy yo, Javi. El mismo que murió ahogado en un charco y que volvió convertido en una botella de mistol porque resultó que no había muerto de verdad.
Esta vez nuestra aventura no tenía nada que ver con las anteriores. Nos encontrábamos ante el mayor reto de nuestras vidas y Marta, que si no la lía no está contenta, haciendo alarde de los grandes enemigos que tenía, de repente era un calcetín de lana.
-A ver Marta, recuerda, ¿qué es lo que has hecho durante toda tu vida? –inquirí-. ¿Algo que destacar? ¿Alguna persona que quiera vengarse de ti?
-¡Claro! Javi, ¿tú sabes cuántos subterráneos he matado?
-No puede haber sido cualquier subterráneo. No todos tienen ese poder. Debe haber sido un mago o una bruja muy poderosa –dijo Silvia, tras reflexionar unos instantes.
Y tenía razón. Esto no podía ser obra de un vampiro ni un licántropo.
-Genial –se quejó Marta-. Eso sólo lo reduce la comunidad subterránea a la mitad, es decir, unos 10.000.000 de bichos. Estúpido humano.
-¿Qué te hemos hecho los humanos ahora? –le grité. Siempre se estaba metiendo conmigo y eso hería mis sentimientos snif ¬¬. Es broma, no soy una maricona…hablando de machos…hay una tal Irene en mi clase que está de buena…
-Tenemos que bajar abajo a averiguar quién ha hecho esto –se entrometió Silvia.
- ¡No! Antes Marta tiene que responderme. ¿Qué te hemos hecho los humanos, eh? Seguro que son ideas que te mete en la cabeza ese al que te estás tirando, ese tal Jace…un mamporro le daba yo…
-¡Deja en paz a Jace! Él no te ha hecho nada. Simplemente, somos superiores a vosotros.
-¡Vete a tomar cañas borracha!
-¡Basta! –Interrumpió de nuevo Silvia, poniendo así un poco de orden-. ¡HOMBRE YA!
Marta no hacía más que quejarse por su nuevo estado.
-¡Jo, no es justo! Ahora viene el verano, si al menos fuera de algodón… ¡Pero no! Tenía que ser de lana. A pasar calor.
-Quien te haya hecho esto debe odiarte mucho –le dije.
Finalmente bajamos a ver a varios miembros importantes de la comunidad subterránea. Gracias a eso pudimos averiguar al fin quien había sido el que había hechizado a Marta. El terrible mago Truimbol, el mismo que engañó a Marta en el I capítulo y le hizo creer que si le ayudaba conseguiría resucitarme, había hecho un trato con el demonio Eblus para que le devolviera la vida a cambio de favores sexuales. Y había vuelto clamando venganza hacia quien le había matado, convirtiéndola en lo que más odiaba: los calcetines. Marta nunca se los ponía. Incluso en invierno iba con chanclas playeras.
-Mierda, mierda. No puedo pelear con Truimbol siendo un calcetín. ¡Voy a quedarme así para siempre! Descuidaré mi trabajo como vendedora de casa y me despedirán- rechistaba Marta. ¡Qué pesada!
-Javi, aléjate de mí –dijo Silvia de repente.
-¿Peque? ¿Qué te pasa? –preguntó Marta.
-Creo que si tuvieras sangre ahora mismo querría chupártela. Mira mis colmillos.
-¡Dios mío, eres una atractiva vampira! –exclamé asombrado-. ¡Pero bien! Estoy orgulloso de ti: no brillas.
-Bien Peque. Ahora podrás ayudarme a vencer a Truimbol. ¿Pero cómo ha sucedido?
-Creo que haber mordido al rey vampiro tiene algo que ver.
La cara de Marta calcetín pareció algo decepcionada.
-Pensaba que tendría algo que ver con café –dijo al fin.
-¡Ah, café! ¿Dónde? –me aterra el café.
-En ningún sitio Javi. Bien Peque, vamos a matar a Truimbol.
-Esperad, yo también quiero ir –les dije impidiendo que continuaran avanzando.
-Te dan miedo los subterráneos, y no tienes manera de combatir. Eres un común mundano.
-¡Pero puedo bajar a la tienda! Han abierto una nueva sección de poderes letales, junto a los discos de recopilatorios de podcast caramelizado.
-Está bien, pero compra el pan de paso, y mistol, que no tenemos.
Y así lo hice, compré un poder de fuego y gracias al dependiente supe que mi madre había sido una poderosa bruja, por lo que aprendí a controlar el hechizo más rápido. ¿Eso me convertía en una bruja macho?
Teníamos un problema: el mago Truimbol había hecho un trato para ser inmortal mientras fuera mago. Pero entre Marta y Silvia idearon un plan que yo acaté. No se me da nada bien pensar.
Me arrojé sobre Truimbol y le ahorqué con súper Marta calcetín. Acto seguido llegó Silvia para chuparle la sangre que el calcetín le impedía fluir, convirtiéndolo en un vampiro, y como los vampiros mueren troceados y quemados, Marta, que ya había recuperado su forma original al anular los poderes del mago, lo despedazó con su cuchillo serafín, y finalmente yo le lancé mi nuevo poder de fuego. El mago no tuvo otro remedio que morir.
-¡Menos mal! Me moría de hambre –exclamó Silvia tocándose su satisfecho estómago.
[Aquí es cuando se le va la pinza a Silvia, la verdadera narradora del capi.]
En fin, como veis, todo salió bien aunque se me olvidó comprar el mistol. La convivencia entre tres personas que por raza se odian a muerte no resultó nada fácil, pero poco a poco aprendimos a tolerarnos. Conseguí tirarme a Charene, una atractiva muchacha de mi clase, licántropa. Entre los 4 creamos un imperio, y gracias a eso dominamos el mundo y sometimos a los humanos a nuestra voluntad, aunque hay una especie que se nos resistía. ¡Los zombis! Pero eso ya es otra historia.
He de reconocer que este es uno de los capítulos que más me gustan...
ResponderEliminarjajaj oye pues esta way ^^
ResponderEliminar(no se si te acuerrrdas de mi) , que pasa, que somos las tres las frikis de los cuentos o que?
:P un beso!
Sí!! Sandra, claro que me acuerdo de ti!! jajaja
ResponderEliminarEso parece que somos las tres, no solo frikis de los cuentos, sino las unicas que hablamos en español porque a mi sólo me salen blog en inglés!! jajaja
Me alegra que te guste!
Yo soy seguidora del tuyo!!