Capítulo 5
Silvia
¡Hola! Como todos sabéis la vida para mí y mis amigos no acabó demasiado bien.
Os pondré un poco en situación…
Marte, Javi y yo íbamos juntos a clase. Un día dejamos de vernos y otro día volvimos a encontrarnos, aunque las circunstancias de cada uno habían cambiado mucho.
Bien, desde nuestro corto periodo de tiempo en el que dominamos el mundo nos habían sucedido muchas cosas, entre ellas, que nos habíamos separado de nuevo. Yo era la reina vampiro, la más atractiva de todos los tiempos (mis súbditos organizan un concurso cada año) vivía del cuento. Me sentaba en mi trono, me traían sangre en copas de oro, e iba a programas de televisión a contar a qué famoso futbolista/cantante/político me había ligado únicamente para ser la vampira que más sangre famosa hubiera chupado. Todo esto se veía ayudado por mi increíble atractivo y por mis deslumbrantes vestidos (si, lo único que brillaba ¬¬), negros, cortos y escotados. Todo esto acompañado por mi capa negra con forro color rojo sangre y mis tacones de infarto…
Gracias a mis vampiros investigadores pude seguir teniendo noticias de mis añorados amigos. Mi querida Marte seguía como siempre, con su uniforme de cazadora y con Jace al lado, del cual supe que había tenido una extraña relación con una tal Clary…¬¬ pero se quedó en nada, está claro que Marte es mucho mejor.
Y Javi…bueno, lo de Javi era caso aparte. La incoherencia que había marcado y caracterizado siempre su vida desde los comienzos (su madre le había parido por el ano y no por la vagina, y encima salió de lado…), estaba tan aburrido que se metió a ser profesor de ética. Como es obvio, no se aplicaba su propio cuento, y se tiraba a todo bicho viviente. Tampoco hacía uso de sus conocimientos sobre profilácticos (tema que a Javi le encantaba tocar en clase, a pesar de que le daban miedo). Un día una pequeña cesta de mimbre estaba delante de su puerta. Había tenido un niño precioso. No sabía quién era la madre.
Un día, estando en mi trono mientras comía cerezas, Marte y Jace vinieron a verme.
-¡Peque! –dijo Marte mientras corría hacia mí y me abrazaba. Le devolví el abrazo amistosamente-. Tenemos un problema. El pasado siempre vuelve, y parece que no todo el mundo se tragó que estábamos bajo la influencia de Charene, y encima la comunidad subterránea quiere maldecir a Javi desde que te rescató.
-Yo también tengo novedades –le dije-. Los humanos están molestos conmigo porque les chupo la sangre y voy a programas de televisión a contarlo. Se han unido, y quieren matarme.
Las puertas de la corte, que mis súbditos con gracia habían cerrado de golpe y con rapidez se habían separado…vamos, que se abrieron. Caminando hacia nosotros vino Javi, con su niño en brazos.
-Eh, chicos, no sabéis que…estaba enseñando percepción visual a mi niño José María y ha llegado una paloma mensajera.
-¿Y qué? –preguntó Jace, harto de esperar para luchar. Marta le había prometido sexo esta noche. Su vida sexual no atravesaba el mejor de los momentos. Los néfilim son complicados.
-En lugar de traer la imagen con los 16 cubos para preguntarle a mi niño, traía un mensaje, y Truimbol ha regresado.
Mierda. ¿Otra vez? ¡Qué tío más pesado!
-¿Sabéis lo que eso significa? –pregunté.
-¿Qué aún hay gente que no conoce Internet?-respondió Marta. Tenía razón, pero no era exactamente la respuesta que buscaba-. Ya nadie usa palomas mensajeras.
-Estamos jodidos –dijo Jace.
-Exacto –le respondí.
-No es cierto –se quejó Javi- Ya nos hemos cargado a Truimbol en dos ocasiones. Lo matamos otra vez y ya está. Tengo ganas de usar mis poderes.
-Javi, te recuerdo que te da miedo el fuego –dijo Marta
-Eres patético, tío –le dijo Jace.
-Y tú eres una cobaya de experimentos y nadie te dice nada.
-También tiene cosas buenas –dijo Marte-. Sabe hacer tatuajes con estelas.
-¡Son runas!
-¡Basta! –me quejé. Me estaban poniendo de los nervios-. Mis vampiros y yo nos encargaremos de los licántropos.
-¡Y yo de los humanos! –exclamó Javi en un óptimo estado de júbilo -. Quiero quemarlos a todos.
-Vale –dijo Marte- Jace y yo nos encargaremos de las brujas y los magos.
-Bien cuando terminemos nos reunimos aquí para luchar contra Truimbol.
Dicho y hecho: cada uno de nosotros fue a cumplir su cometido. Javi situó a los humanos uno por uno en fila, y los fue colocando en grupos de 7.
-Mira José Mari querido mío, los humanos mueren de 7 en 7, como el papelito de percepción visual que te enseñó papi ¡¡El de los cuadrados!!
El niño aplaudía con gracia y esmero, contento, y quemando él otros por su parte, con los poderes ocultos que su padre desconocía.
Marte y Jace se encargaros de los suyos, aunque finalmente no tuvieron sexo, porque aunque Jace quería, Marte estaba demasiado cansada y le dolía la cabeza.
Y yo…bueno, realmente no hice nada. Mis vampiros mataron a los licántropos por mí.
Después de esto nos volvimos a reunir en mi corte a esperar a Truimbol. Pero el tío no se presentó. Lógico…nadie le había avisado de nuestra cita. Así que fuimos a buscarle.
Estaba en su cama viendo Hannah Montana.
-Puaj –dijo Jace -. Das aún más asco del que aparentas.
Javi no pudo evitarlo y empezó a vomitar.
-Javi –chilló Marte- me has llenado los zapatos de vómito de gazpacho. ¡Mis zapatos nuevos! Los compré en el mercadillo “Todo Néfilim : Todo para ti y los tuyos, solo hijos de Raziel”.
Le di a Marta un pañuelo para que se limpiara, pero Truimbol nos interrumpió y os zapatos quedaron así.
El mago nos arrojó con sus poderes por los aires, pero mediante la telepatía trazamos un plan: dar vueltas a su alrededor para confundirle y luego atacarles todos a la vez. Lo hicimos, tuvimos éxito.
-¿Porqué siempre tanto jaleo para que después los malos sean tan paquetes? –se quejaba Javi una y otra vez.
-¡Peque! ¡Chicos! no sé si os habéis dado cuenta…pero nos hemos quedado los 5 solos en la Tierra –comentó Marta.
-No, aún están mis vampiros –dije-. Ellos nos harán compañía.
-No, los maté a todos… ¿Qué? No tenía sexo y me aburría…
Pues eso pasó, tras eso intentamos trazar diversos planes para no sentirnos tan solos, repoblar la Tierra plantando semillas, viajar a otro planeta, procrear entre nosotros… pero yo no podía tener hijos y Marta nunca quería tener sexo, pero eso ya es otra historia…xD
¡Dedicado a la vida sexual de Marta! xD
No voy a hablar de vidas sexuales, xk en este punto de la historia tu ni sikiera tienes pareja, muajajajaja.
ResponderEliminarMarte